viernes, 27 de enero de 2012

Que...


Que florezca el sentimiento, que el corazón se deshaga como un trozo de carne cocinado en un horno de barro. Que el cuerpo se encienda en un fuego que arrasa como el producto de una sequia. Que la mente se despierte como una mañana calurosa de abril. Que los días sean el aire que respira el humano para vivir. Que tus besos sean el néctar que se cocina en el polen de las flores. Que los ojos sean límpidos como una noche estrellada de verano en plena oscuridad. Que el tiempo sea efímero como la propia eternidad.
Que el amor, renazca en el punto más sagrado, mas vital, como el agua de un manantial serrano. Que el deseo, sea el motor de una locomotora que recorre el continente de punta a punta. Que la envidia se desvanezca en el aire como la sutil chispa humeante de un fosforo de mala calidad. Que el silencio sea compañía como el niño que descansa en el vientre de una madre. Que la soledad sea templanza de la vida en el silencio de las serranías. Que tus manos sean la fuerza de un buque para no dejarse arrasar por la fiereza del mar. Que los abrazos sean tan profundos como las raíces del árbol que radica en Distrito Federal. Que el sol ilumine como aquella manzana encontró a Newton.
Que vivir sea la corriente continua de un rio transparente que brota en vida todo a su pasar. Que morir sea sencillo como una flor que se marchita sembrando sus semillas en el viento. Que las palabras nunca sean suficientes como un torrente de juventud de puertas abiertas a la libertad. Que un “que” siempre sea un “cuando”, un “donde” y sobre todo un “por que, para que todo sea simple como el mismo arte de sentir en realidad.  Que el presente sea un puerto donde el movimiento continuo le inunda de diversidad. Que el pasado, sea una puerta cerrada, sea un galpón donde se guarda lo usado, pero que nunca se trae a la casa.

Que el futuro sea presente, esquivo a la mentira del progreso, amigo del amor a la verdad.

martes, 17 de enero de 2012

Pequeño Homenaje a un Grande.






Obvio que versión propia.

Aclaración: El mercado pirata no es recomendable...sino te sucede lo que a mi: a transformar el vídeo te deja un cartel al medio.

Besos



Hay bocas que al besar, muerden. Y al morder enseñan su fogosa actividad. Otras no entienden el ritual y empalidecen en el ritual. Hay labios que miran y excitan. Su solo movimiento nos atrae hacia otra realidad. Hay besos que comen y te mastican, tan suave que siempre quieres ser comido. Lo buscas.------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hay besos que te agarran desprevenido y te sazonan la razón, dejándote en fuego. Aunque no es solo un beso. Hay otros que se esperan y se piensan; y, aun así, pensados, esperados…nos sorprenden. Lo hacen porque nos dejan sin palabras. 
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Son los besos que tanto pánico les da a los escritores. Esos que no se dejan describir, aquellos que no se repiten, no se entienden y dejan la cabeza en una placentera nulidad. Por eso le temen, porque luego de esos besos, quedan sin ideas, flotando en la boludez, por horas y, quizás, hasta toda una vida. 

Ese cosquilleo

El tiempo no es nada cuando sientes que tienes todo por delante. Cuando al abrir los ojos, a primera hora del día, sientes dentro, ese cosquilleo llamado juventud. Las horas nuevas, venideras. Repletas de nuevas aventuras.

Un día, abres los ojos y ese cosquilleo no se encuentra en su lugar. Esa sensación, no está… pero no te resignas. Sales al mundo con la misma actitud, en busca de recuperarla. No es vano el tiempo que pasa, no es mínima aquella actitud. Aunque tus ojos ya no son los mismos. Sonríes intentando sorprenderte, encontrar lo nuevo, solo para descubrir que ya tienes una rutina y que ese sol que, a veces, no brilla –en realidad- siempre ha brillado. Solo, que estupefacto, ante la falta de esa grandiosa sensación has dejado de ver la luz.
Otro día, te acuestas, no puedes conciliar el sueño. Gira y giras, abrazando la almohada. Rascas tu cabeza y luego miras hacia tu ventana. Ese mosquito veranero es un trombón en el silencio de la noche serrana. Sientes hasta el sonido de tu propia respiración. Te sientas. Te paras. Caminas. Te vuelves acostar. Te descubres en el sueño, que se concilia contigo mismo y te regala algo de paz

Al despertar, algo se ha resuelto. Algo es distinto. El cosquilleo, ha vuelto, pero no es el mismo. El sol ahora brilla, pero no encandila. Los pies están inquietos, aunque ya no corren, solo caminan. Ya no vez, solo observas. Ya no piensas, sientes y razonas. El cosquilleo, ha vuelto a tu mañana. No es el mismo pero ¿Quién ha dicho que hay algo de malo en crecer?