viernes, 28 de enero de 2011

2011. Un joven año.



Comenzó 2011 y el año se muestra renovado. La fuerza interna esta renovada ante el encuentro con la diversidad y el mundo. Ser joven es igual acá, en Chile, en Brasil, Francia, Israel, Italia o Israel. Es la lucha por encontrarse con uno mismo y el mundo. Crear ese espacio donde uno es. Crear es ser. “Crear es el alivio del sufrimiento de vivir” decía Nietzsche. Y con gran razón, por que quien crea, es; vive en movimiento. Descarta el “fue así” transformándolo en un “yo lo quise así”. Desecha los “deberías ser” y los convierte en “yo quiero ser”. Y allí reside la juventud: en crear un ser propio, un propio “yo quiero ser” en la inmensidad del mundo.

Por ello, el año esta renovado. Por su fuerza y acción; porque en el cruce con lo extraño, con lo distinto, lo diferente, allí –en ese lugar- puede verse uno mismo. Gritando en silencio, silenciando el grito o gritando en el silencio. Allí se es. Completo e incompleto. Visualizando formas propias e impropias; defectos y virtudes que mantienen hoy el cuerpo en pie.

Sintiendo el peso de la desazón y la caricia de la sonrisa. El dolor del silencio forzado por el temor y el éxtasis de la liberación. Las cadenas de los “deber ser” y los valores más subyacentes del inconsciente humano, enfrentados a los propios sueños de libertad.

Renacen viejos temores reflejados en almas más jóvenes que la propia. Algunos cuerpos más ancianos que los que sus propias almas denotan; en otros, sueños ilusorios que yacen en pie.

Quien no teme? El que lo niegue es el mayor de todos los mentirosos. Pero en ese mar de miedo, es benévolo encontrarse ajeno al pánico.

Aun hay un camino por recorrer, solo es necesario darle vida a esa fuerza interna que puja, dentro. Que pide salir. ¡Esa fuerza que, a veces, parece morir! ¡Pero solo se silencia! Esa fuerza es la juventud. Ese motor. Ese carburador de boca ancha que consume gasolina sin control. A veces, se ahoga en la inexperiencia de no saber pisar el acelerador. ¡Pero avanza! En segunda, en primera.

Por ello, 2011 es un año renovado; por que brinda juventud al cuerpo y pone –nuevamente- nuestro espíritu de pie.


Imagen: http://clasedelenguayliteratura.wikispaces.com/EL+PROYECTO+LING%C3%9C%C3%8DSTICO