lunes, 12 de octubre de 2009

El arte de palabra.


¿Cómo comenzar a este tema? ¿Qué decir para comenzar llamando su atención querido lector, sabiendo lo importante de la temática, pero hacerlo de un modo que usted quiera leer esta propuesta de pensamiento hasta el final? Realmente no lo se. Vienes muchas ideas a la cabeza, pero aun no se como describirlo de forma atractiva. Igual sé de la importancia de la palabra en la vida cotidiana, así que de forma improvisada intentare atraer su atención. Si todavía continua conmigo, con mis palabras, ya habré dado el primer paso en la explicación: la palabra es un método práctico para llamar la atención de lo que antropológicamente se define como la otredad.

La palabra en los actos comunicacionales es fundamental. Lo que uno diga, lo que uno calle siempre tendrá consecuencias en los fines que uno se proponga conseguir. Por que si uno desea algo (y con ello me refiero a cualquier tipo de deseo, usted decidirá cual es en base a sus propios intereses) el primer medio de consecución del mismo es a través del uso de la palabra como medio de acercamiento hacia ese sujeto/objeto deseado. Siempre los deseos están en relación directa con un individuo, pues vivimos en una sociedad por lo que lo primero que hacemos es relacionarnos con los demás. He aquí lo importante de volver un arte cada silaba que de nuestras bocas se pronuncian. Por que cuando uno da una perspectiva artística a cualquier actividad, le esta brindando una cualidad pasional, minuciosa… es tratada con el espíritu propio que le da el carácter trascendente.

En lo que refiere a la comunicación, cuando uno transforma el dialogo, la escritura o hasta la comunicación no-verbal en un arte; comienza a pensar realmente lo que esta diciendo. Piensa en el modo de ser del individuo/s al que se dirige. Razona y define que palabras utilizara y cuales no. Piensa en como utilizara el lenguaje tanto auditivo como también visual en su máxima potencia. Así, hablar, ya no se tratara solo de un acto mecánico, sino que será pensado . Y al pensar se ingresa en un nuevo camino: el de las decisiones. Cuando uno piensa, elige que palabras usar, que tono, cuando dar énfasis a sus vocablos, etc. Cuando uno decide sobre como expresarse la palabra se transforma en un arte que tiene objetivos. Que persigue la consecución de fines. Puede ser desde buscar amistades, abrirse al mundo o hasta conseguir un trabajo o comprar una casa. Es indiferente la situación. Tampoco estoy diciendo que hay que transformarse en personas frías y calculadoras. No. Toda palabra tiene que tener una dotación de improvisación pasional que es la que las otorgara características personales a dicha emisión. Con ello también se fortalece la comunicación. Pero, si uno, mide el grado de sus palabras; define el por que y hacia que se dirigen la pronunciación de las dicciones. Luego uno se encontrara con que dice lo que quiere decir y lo hace sin forzarse. Lo hace de forma mecánica.

¿Y por que? Por que nos guste a no, nuestra cabeza funciona en base a estructuras. Y dichas estructuras funcionan a nivel inconciente. Ya lo decía DEE HOCK
El problema no radica en tener pensamientos nuevos e innovadores, sino en deshacerse de los viejos

Y esta es una realidad. Uno puede renovar sus pensamientos, pero los expresara en base a lo que uno esta acostumbrado a ser. Por eso la necesidad de controlar nuestras palabras, para que con el tiempo fluyan hacia el camino inexorable de la expresión fortuita. Por que cuando uno se expresa siempre quiere decir algo y ese algo, valga la redundancia, busca algo. Siempre. Piense en la situación mas estupida en la que uno habla. Hasta cuando uno habla por hablar. Para ocupar el canal. Uno quiere comunicar un deseo: el de permanecer junto a esa persona. Usted se dirá “pero hablando cualquier cosa logro mi objetivo”. Y yo le contesto, puede que si, puede que no. Si uno sabe de lo que habla luego ese hablar por hablar puede conducirnos a que las palabras no sean banas y que, por ejemplo, no enseñen algo de la persona con la que estamos dialogando. Si uno piensa en lo que dice y a quien se lo dice, sabrá que decir. A veces, el miedo no quita las palabras (y quien les escribe sufre con ello, a pesar de decir lo que les dice), por eso también la necesidad de la espontaneidad. Pero ese accionar instintivo puede ser perfeccionado, ampliado y mejorado. Es decir, puede y debe ser educado.

Tomemos este ejemplo para que comprenda lo que le planteo. Usted nació, creció y vivió junto a su familia. ¿Si? Bien. Supongamos que su padre era un Físico y su madre era maestra jardinera. La mezcolanza de pensamientos que usted tiene desde el comienzo es indudable. Pasa el tiempo y usted crece. Escuchando los pensamientos de un físico… los pensamientos de una maestra jardinera. Y aprende de ellos. Así también usted va aprendiendo de la vida social que le rodea (la escuela, sus compañeros, sus amigos del barrio, etc., etc.). Constantemente esta absorbiendo información de los demás.

El hombre es lo que hicieron de él
Jean Paúl Sartre


Ahora compliquemos un poco más la situación. Supongamos que usted tuvo la suerte de conseguir poder terminar sus estudios primarios, secundarios y, no solo eso, sino que tendrá la posibilidad de realizar sus estudios universitarios. Y no solo eso, aun hay mas. Usted se aleja de su familia y se va a vivir a otro lado. Lugar donde conoce gente similar a usted y gente que no. Estudia algo que desea y estudias cosas que no. Pero todo lo absorber y va moldeando lo que denominare como el mundo interior: Así, usted es una masa de información, de costumbres y vivencias.

¿Quiere que se la complique aun más? Ahora pongamos algo que nos compete a todo dentro de este ejemplo. Me refiero a los temas del amor que a todos nos habrá llegado en algún momento de la vida. Supongamos que usted conoce una señorita o señor en la facultad, en un bar, en la calle, en un colectivo, etc. Todavía no nos compete el contexto. Usted lo conoce. Lo conoce, mentira. Romper el hielo y le dice: hola. Bien. Rompió ese tan temido silencio que a todos nos castiga. Tomo el valor necesario para decir las primeras palabras. Pero compliquemos aun más la situación. Usted no solo quiere que esta persona le salude, sino que además quiere establecer una relación y mantenerla en el tiempo. ¡Allí si que piensa lo que va a decir! Y no me diga que no, por que se que eso es una falacia. Piensa cada palabra que dice. “No vaya a meter la pata y le vaya a caer mal”… cuantas veces nos habremos dicho eso cuando nos encontramos frente esa que nos interesa sentimentalmente.

El ejemplo es simple. Usted viene de un mundo interno y externo… el/la viene de otro mundo. Dos mundos que pueden conjugarse mágicamente (toda regla tiene excepción)… y es maravilloso… pero generalmente debemos conocernos para que realmente suceda lo que queremos que suceda.

En fin, por que ya estoy enmarañándome demasiado y ni yo me voy a comprender. Lo que quiero decir es que cuando mide sus palabras y sabe lo que le va a decir a la otra persona tendrá en cuenta de donde viene uno y hacia quien se dirige

El hombre es lo hace de lo que hicieron de él
Evolución del pensamiento Sartreano


Hasta Sartre cambio en pos del progreso de su pensamiento. ¿Por qué no lo puede hacer usted? ¿Por qué no puede conseguir lo que desea si tiene las cualidades para lograrlo? Es por que no pensamos en el modo en que accionamos. Y repito, no le estoy pidiendo que sea un ser frío y calculador. No. Deje libre su ser… Apele a sus instintos, sus sentimientos…apele a la espontaneidad… pero –previamente- edúquela para que cada error sea un paso que le acerque hacia a donde se dirige; y no, por el contrario, lo aleje de lo que desea, busca y necesita.

A esta altura ya lo debo de haber mareado. Tanto como me he mareado yo, para explicar este sencillo tema. Pero difícil de plasmar en un papel. Pero sepa que mis palabras son espontáneamente medidas… por que saben hacia donde se dirigen. Por que en esta actividad estoy educando espontáneamente cada una de las palabras que le dirijo a usted señor lector.

En definitiva, lo que busco decirle es que comprenda que cada momento es distinto, por lo cual no se puede actuar del mismo modo. Allí reside la cuestión en pie dentro de estos escritos. “Uno al hablar debe ubicarse en el momento, el lugar y con quien esta hablando”. No se puede ser exactamente igual con todo el mundo; por que cada ser en este mundo es único e irrepetible. Cada ser tiene un mundo interno, un mundo social y una forma de procesamiento de información distinta. Por que la combinación de dos personas es totalmente diferente en cada uno de los casos. Por que su energía generara una energía muy distinta si se mezcla con la X, que si se mezcla con la de Y o se mezcla con la de X e Y. Siempre todo va cambiando. Uno no deja de ser uno. Nunca. Uno se adapta a la situación que le compete. Un ejemplo cuando uno habla con un policía soberbio que quiere tener la razón y muestra dotes de autoritarismo. Uno, en esa ocasión, no deja de ser uno. Pero si quiere salir victorioso (en palabras chabacanas tomarse el buque sin que nos lleven en cana) debe adaptar su ser y medir sus palabras acorde a la situación. SI algún lector fue detenido por lo que se denomina “desacato a la autoridad”, sabrá claramente de lo que le hablo.

Por eso, insisto, si uno desea conseguir un fin en el uso de la palabra, debe tener en cuenta cada uno de los detalles en los que se inscribe la acción.

Regálale un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentaras para el resto de su vida
PROVERBIO CHINO